lunes 6 de julio de 2009

Bonus stage (aprovechando el momento)

Voy y vuelvo cada día por la misma carretera. Camiones a las ocho de la mañana, vehículos con rótulos propagandísticos, furgonetas y grúas con su carga, el camión del butano, un tráiler enorme que me impide pasar. A las ocho de la tarde, ciclistas sudorosos, señoras y señores con ropa deportiva que caminan sin temor a los coches que pasan casi rozándolos. Ahí vamos, con la radio alta, el aire acondicionado encendido, un sol inmenso y punzante que atraviesa los cristales, el semáforo que está tres minutos rojo y cincuenta segundos verde, la carretera más sola por tramos, menos transitada, la gasolinera donde se me rompió el cable del embrague, los cruces, el polígono, una recta, una curva, en casa, de nuevo, en mi hogar.

Me renovaron el contrato. Ya soy una más de la empresa (o de la "familia" como a mí me gusta apuntar). Almorzamos en la sala de descanso. Entre unos cuantos hacemos el autodefinido del periódico, el crucigrama y el sudoku. Ya he acertado 3 veces los jeroglíficos...y el de hoy creo que lo he adivinado, también.

Estoy cansada, al borde del agotamiento. Tanto trabajo, tanta llamada, tanto fax, tanta carretera. Pero por otro lado, cuanto más trabajo más experiencia, cuanto más llamada más cariño, cuanto más fax más risa, cuanta más carretera, más amor por quienes encontraré al otro lado de la línea de llegada.

Cuando hace algunos años jugaba al Super-Mario, al superar tres o cuatro niveles, siempre aparecía una pantalla en la cual el personaje no tenía que enfrentarse a ningún tirano, solamente saltaba de un lado a otro recogiendo las recompensas que le esperaban en la cima de una montaña, en un sistema de plataformas, en un tobogán o en el fondo de un lago. En este nivel sólo tenías que ser listo y rápido, recogerlo todo lo antes posible, y no te mataban; más aún, si lo hacías muy muy bien, te daban otra vida.

Y aquí estamos, en el "bonus stage", aprovechando el momento.

viernes 15 de mayo de 2009

El chico de ayer

Su rostro... yo no diría que triste, más bien melancólico. No es lo mismo tristeza que melancolía. La tristeza es un estado que sobreviene o se atraviesa de vez en cuando. La melancolía es una marca de nacimiento que se imprime, fuertemente a veces, y otras de manera casi imperceptible, en todo aquello que hacemos. No he dicho nada que no haya sido dicho ya, con estas o con otras palabras. Nos despedimos de él hace unos días y todos hablan de su vida y de su legado. Lo que yo diga ahora no serán más que palabras, que se sumarán a las demás.

No tengo más que dos cedés suyos, Más numeros, otras letras (de Nacha Pop) y Océano de sol. No soy una ardiente seguidora de toda su discografía. Para mí tiene cimas, hitos, difíciles de alcanzar y por ello grandes en sí mismos, inimitables.

El primero, y el más conocido:



¿Cómo se puede componer algo tan bello a partir de un pensamiento tan intelectual?



Y el más estremecedoramente hermoso:



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Para mí siempre habrá una canción muy especial que durante años canté sin entenderla. Con el tiempo he aprendido a darle un sentido único y personal, solamente mío, y opino que la capacidad de lograr que una canción pueda tener tantas interpretaciones como oyentes es uno de los logros más altos que un artista puede alcanzar:



Y, por último, la canción con la que le conocí, toda una explosión de alegría de boca de alguien a quien nunca ví sonreir:



Hasta siempre, señor Vega.

martes 5 de mayo de 2009

La alegría de vivir

Yo creo, Laura, que no hay ninguna "parte oscura" en vivir sin fe; simplemente hay una parte de sus vidas que no pueden explicar y, por el momento, no les importa mucho. Seguramente con tu ejemplo, si te ven feliz y totalmente convencida de lo que crees, tarde o temprano, acabarán encontrando ese trocito de su vida que les falta para que sea completa. Ya sabes que "Dios da la fe a quien se la pide con humildad"; que la Fe es un don, y que si ellos no la piden, ahí estás tú, que te han puesto en sus vidas (...) Por supuesto, siempre es muy importante, yo creo que lo más, eso que dices: amor y respeto; la libertad es el don más preciado que tenemos, y si Dios la respeta, ¿quiénes somos nosotros para forzarla?

Juanma

La fe es un don que creo que Dios en su infinita bondad da a todos los que están dispuestos a recibirlos (...) Fue la alegría de las personas con fe la que me llevo primero a casarme con Luis y después a decidir comportarme como si tuviera fe, no para engañar a nadie, que no es mi estilo, sino para intentar transmitir a mis hijos lo que yo no tenía, empresa que me parecía muy dificil porque nadie da lo que no tiene (...) Poco a poco, sin darme cuenta, tenía fe, en mantillas, como estoy todavía, pero tejiendo con cada acontecimiento unas vueltas más, al ritmo que yo puedo.

María Jesús

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Se puede creer o no creer, cada cual en su fuero interno decide cómo y cuándo hacerlo. Quien crea, que lo haga desde el más escrupuloso respeto, y quien no crea, también.

Yo creo, porque el amor de Dios, que hace años me parecía algo difuso, puramente conceptual e incluso digno de tenerle miedo (por aquello tan explotado del "castigo divino") se presenta ahora ante mis ojos como algo tan natural que no sé cómo he podido pasarlo por alto durante tanto tiempo. Me parece que al fin he encontrado la forma idónea de desarrollar mi fe, creyendo profundamente desde lo más hondo de mi alma, confiando en mi propio sentido común (que hasta hace poco creía que no existía) y echando mano de todo lo que la vida me ha enseñado a base de palos. Me parece que ahora comprendo por qué de las heridas de Cristo manó sangre y agua. La sangre del daño causado da paso al agua, fuente de vida, como la ira, el rencor y el resentimiento se convierten en lucidez, reposo y espíritu constructivo.

Estoy casada sólo por lo civil, no voy mucho a misa y no rezo las oraciones tradicionales.

Sin embargo, cada noche, desde que tengo uso de razón, en mi fuero interno, hablo un rato con Dios y le cuento cómo me ha ido el día. Le pido salud y felicidad para todos mis familiares y amigos. Le expongo mis planes como si hablara con un amigo de los de toda la vida.

"Qué hippie eres, Laurita" me decían en el Instituto. Si supieran lo poco que he cambiado...

Paz y amor. A todos.

domingo 3 de mayo de 2009

Respuestas

Los golpes de clarividencia son un bien muy escaso. Esta noche me vino uno, mientras navegaba en un laberinto onírico, salpicado por las últimas conversaciones del día, los últimos rostros vistos antes de cerrar los ojos, y un catálogo de personas y hechos escrupulosamente archivado en estos últimos meses. Se escenificó el sueño como una película, con sus actores principales y secundarios, todos perfectamente inmersos en su papel. Desperté tarde, con dolor de garganta y algo de frío. Confirmé que, en aquella representación, nada había sucedido porque sí.

Ahora sé lo que habría pasado si hubiera abandonado, como pensé tantas veces y no tuve valor o cobardía de hacer. Comprendo que las vueltas de tuerca no son más que el paso hacia otros niveles. Día a día crecemos sin darnos cuenta, pero los grandes estirones, ésos son imposibles si no hay traumas de por medio. El valor de un sufrimiento, por grande o insoportable que éste nos parezca, llega a ser relativo en comparación con lo que ese sufrimiento nos ha hecho crecer como personas.

La casuística de las emociones, de las situaciones y de los hechos, de cada uno por separado y de todos ellos en continua interacción, es inabarcable. Yo soy, y creo que seré, siempre, de las que piensan que sólo podemos acceder a una parte muy pequeña de la Verdad. Hoy, su inescrutable anatomía se ha revuelto para mostrarme un milímetro más de piel, una nueva perspectiva que se cierne sobre un saco de malos pensamientos que he ido alimentando, sin querer, durante un tiempo determinado, y que ahora me dispongo a arrancar de mí para alejarlos, no sé si para siempre, espero que, al menos, por un tiempo.

lunes 27 de abril de 2009

Que nadie me despierte

No quiero despertar,
mejor seguir dormido,
pues si nada va a cambiar
prefiero seguir soñando contigo.

"Mi último tren"
Amadablan



Rayaba el mediodía y el frío era insoportable. Ni un resquicio de sol. Tenía los dedos tan helados que me dolían al extenderlos sobre el teclado. No sé cuántos currículums había enviado ya... un montón. Aún no habíamos terminado de pintar, y las herramientas, cubos y sacos llenos de polvo se acumulaban por todas partes. Por la puerta del patio, que aún no estaba colocada, entraba un ciclón gélido, que a duras penas intentábamos disuadir con un gran cartón abierto (el embalaje del frigorífico) y fijado a la pared con algo de peso. "¿Te gustaría trabajar ahí?", me preguntó Antonio. "Sería mi sueño" le respondí yo.

Quién me iba a decir que sólo tendría que esperar cuatro meses. Por ahora, el único inconveniente es la distancia, demasiado kilometraje para el cuerpo, pero ya me atrevo sola por todas partes, tengo hasta mi tarjeta de la gasolinera. Me siento cómoda en este sueño. Que nadie me despierte.

miércoles 15 de abril de 2009

De momento...

Que nos fuimos de excursión a Ronda todos los del curso (faltó Pedro):






Fue un día raro. Tantas veces como cambiamos la fecha y finalmente fuimos a escoger precisamente ese día. Una llamada por teléfono, sólo media hora después de bajar del autobús, la metamorfosis en el rostro de Mari Carmen, y una noticia muy muy triste. Nada se podía hacer ya salvo intentar pasar el día como fuera. Vamos al Faustino. Corren las buenas tapitas, refrescos, cerveza y tinto. Vamos a reirnos de los reveses de la vida. Fotos en todas partes. Una casa con más de 200 años y un montón de rincones curiosos. Los ojos que nos miran nos toman por locos. Tantas carcajadas... uniéndose en un solo estruendo que ahuyente la amargura, al menos por un rato, por lo que queda de hoy...





Que nos fuimos también de mini-luna de miel (2 días):








Y estuvimos en la playa, y disfrutamos del spa del hotel, y me comí un espeto de sardinas asadas contemplando el mar, y Antonio recogió conchas para la pecera, y nos reimos de todo y por todo, y nos sentimos renovados, como recién puestos en el mundo. Y comprendimos que a menudo es necesario que las tormentas y los vendavales arrasen todo lo que tienes, para que puedas arrancar las hojas gastadas del cuaderno y escribir tu historia en las nuevas, esta vez sin tachones y con mejor letra que antes (Kapi, tu consejo)



Que terminé la rebequita para Julia:






Y cuando se la di, se puso a llorar gritando que no la quería... y su mamá (mi prima): "que sí, cariño, que es de princesa..."


El diagrama del punto está aquí, y al principio es bastante complicado, hasta que aprendes a hacer el dichoso "garbanzo". A mí se me soltaban los puntos y a veces se me enredaban, hasta que me fui acostumbrando, cuando ya terminaba el cuerpo, y las mangas las hice del tirón. Por otra parte, las medidas me las he inventado yo, y creo que he acertado (no sé cómo), ya que a la niña le va que ni pintada.



Que viví la Semana de Pasión con toda la fuerza de mi espíritu cofrade:







Pero no con toda mi fuerza física. No sé qué me ha pasado este año, bueno, mentira, sí lo sé, tanto estrés y tanta tensión acumuladas con la boda, el curso, las entrevistas de trabajo y las mil minuncias que salen cada día de debajo de las piedras, me han desinflado de tal modo que casi no he tenido ganas (aunque sea increíble) de ver las procesiones. Por otro lado, el Viernes Santo de este año, más que atípico para el recorrido de la Hermandad a la que pertenezco (la lluvia obligó a que los pasos se refugiaran en el puente de entrada al pueblo, donde estuvimos dos horas esperando que saliera el sol. Allí se hizo un encuentro precioso al compás de Emmanuell (suena a partir del minuto 2:40 del vídeo), que me sacó las lágrimas más recónditas del alma.



Que ayer nos despedimos del curso:




Pero no nos despedimos, es sólo un "hasta luego" ¿o no?


Que mientras pasan los días, no dejo de tararear este rap:



martes 7 de abril de 2009

Ten fe en mi



Despierto con una enorme porción de mis sueños cumplidos. Despierto y es hoy. Hoy voy a vivir el hoy. Hoy es hoy.

Hoy creo más que nunca en la promesa que te he hecho (que nos hemos hecho) y aprecio mejor el brillo de este anillo que cada vez encuentro menos extraño en mi dedo. Hoy le doy la espalda al montículo donde enterré las cenizas del pasado. Sigo mi camino (nuestro camino) y me siento, al fin, satisfecha y plena.

Ahora me voy. Son las 10:47 y tengo un día que vivir.





Editado el 12/04 para añadir: Veo que algunos de vosotros teneis problemas para leer el blog porque os sale el fondo de otro color y las letras azules. No sé por qué os sale así, porque yo no he cambiado nada, y además, en mi PC se ve bien, creo que puede ser problema del navegador, o no sé... encima los dos últimos comentarios recibidos (de Luis y Mª Jesús y de Cordobesa) no me aparecen publicados. Voy a intentar averiguar lo que pasa. Besos a todos.
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