
Este pasado lunes, entre las 12:30 y las 13:27 del mediodía, he soltado por fin la pesada carga que llevo arrastrando desde hace casi dos años (más pesada por momentos, sobre todo desde febrero hasta ahora). Finalizó el largo, duro, tortuoso, difícil (que diría el amigo Goñi - Básico 1-) camino cuesta arriba sin descanso que supone una oposición. Ahora toca relajarse, cosa que no estoy haciendo de ninguna manera, porque yo que sé..., después de tantos meses al límite, no soy capaz de terminar de desconectar...
Ya he grabado en un CD todos los temas, programaciones, etc, del portátil y lo voy a mandar a descansar muy muy lejos... Ha sido hermoso ver desaparecer todos esos iconos del escritorio.
Me dispongo a hacer lo propio con los apuntes, esquemas, mapas conceptuales y demás material con el que he comido y dormido a lo largo de este tiempo. Adiós, adiós....
Hola, hola a las agujas de tejer, a las labores atrasadas, a los libros aparcados...
Mari Carmen y Araceli me perdonan mis despistes. Ellas ya han pasado por todo esto y lo comprenden. Los niños no tanto: se asombran cuando llaman veinte veces a la seño y la seño parece que está en las nubes. A., que estaba hoy todo agobiado porque quería terminar ya su cabezudo, me dice: Seño, ¡¡es que tú no sabes el sufrimiento que esto significa para mí...!!
Sí que lo sé, A., sí que lo sé, y mañana te ayudaré a pegar cartón. A tí y a todos los demás.
Cuando descanse un poco, devuelvo las visitas, contesto los mensajes, etc, etc y etc. GRacias a todos.