jueves, 27 de agosto de 2015

Confortably numb (Confortablemente adormecido)

Odilon Redon, Los ojos cerrados, Closed eyes- Les yeux clés, c.1889. Óleo sobre papel. 45x35cms. Van Gogh Museum, Amsterdam.
Imagen: http://www.metalocus.es/content/es/blog/el-surrealismo-y-el-sue%C3%B1o-en-el-museo-thyssen-bornemisza

Hoy es uno de esos días en los que siento una imperiosa necesidad de expresarme pero no encuentro las palabras. Últimamente me pasaba menos, o me seguía pasando igual pero no me daba cuenta. Es difícil vivir los días con la cabeza puesta en tantos asuntos, en propósitos y objetivos que pienso que sirven para construirme y sobre los que después me surgen mil dudas salpicadas de ansiedad y de miedos. "La vida, la auténtica vida y no este sucedáneo, nunca es tan seria como la pinto en mi cabeza"; eso es lo que pienso y me repito interiormente, como un mantra que me arropa y me adormece. Menos mal que en casa me esperan esos dos pares de brazos: unos rollizos que me agarran la cabeza y me tiran del pelo, y otros más largos y estilizados que me toman de la mano y juegan con mis dedos. Una pícara mirada que, con solo siete meses de vida, es capaz de recorrer el mundo; otra mirada que reacciona con mis gestos y culebrea en mi regazo. Ellos salieron de mí pero nunca dejarán de estar dentro. Los acurruco conmigo y los siento latiendo en mi interior, como cuando solo eran una prolongación de mis entrañas, y siento con verdadera convicción que lo único que merece la pena de todo lo que he vivido hoy es abrazar a mis hijos.
 
 
LETRA Y TRADUCCIÓN
 
Hello?
Is there anybody in there?
Just nod if you can hear me.
Is there anyone home?
Come on now
I hear you're feeling down.
Well I can ease your pain
Get you on your feet again.
Relax.
I'll need some information first.
Just the basic facts.
Can you show me where it hurts?
There is no pain you are receding
A distant ship smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're saying.
When I was a child I had a fever
My hands felt just like two balloons.
Now I've got that feeling once again
I can't explain you would not understand
This is not how I am.
I have become comfortably numb.
O.K.
Just a little pinprick.
There'll be no more, ah!
But you may feel a little sick.
Can you stand up?
I do believe it's working, good.
That'll keep you going through the show
Come on it's time to go.
There is no pain you are receding
A distant ship, smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're saying.
When I was a child
I caught a fleeting glimpse
Out of the corner of my eye.
I turned to look but it was gone
I cannot put my finger on it now
The child is grown,
The dream is gone.
I have become comfortably numb.
 
************************
 
¿Hola?¿Hay alguien ahí?
Sólo asiente si puedes oírme.
¿Hay alguien en casa?
Ven ahora
He oído que te sientes mal.
Bueno, yo puedo aliviar tu dolor
Y ponerte en pie otra vez.
 
Relájate.
Necesitaré primero alguna información.
Sólo los hechos básicos.
¿Puedes mostrarme donde duele?No hay dolor, te estás desvaneciendo.
Un humo nave distante en el horizonte.
Estás viniendo a través de las ondas.
Tus labios se mueven pero no puedo oír lo que estás diciendo.
Cuando era niño tuve una fiebre.
Mis manos parecían dos globos.
Ahora tengo esa sensación de nuevo
No puedo explicarlo, no lo entenderías
Esto no es como soy.
Me he quedado confortablemente adormecido.

OK.
Sólo un pequeño pinchazo.
No habrá más, ¡ah!
Pero te puedes sentir un poco enfermo.
¿Puedes ponerte de pie?
Creo que está funcionando, bien.
Eso te mantendrá en pie durante el espectáculo
Vamos, que es hora de irse.No hay dolor, te estás desvaneciendo
Una nave distante, humo en el horizonte.
Sólo vienes a través de las ondas.
Tus labios se mueven pero no puedo oír lo que estás diciendo.
Cuando yo era un niñotuve una visión fugaz
por el rabillo del ojo.
Me volví a mirar, pero se había ido
No puedo poner un dedo en ella ahora
El niño ha crecido,
El sueño se ha ido.
Me he quedado confortablemente adormecido.
 

domingo, 11 de enero de 2015

Feliz domingo

Cuánto adoro esos domingos que empiezan antes de que amanezca, con una taza de café entre las manos (descafeinado, por ahora, por el embarazo), y una buena lectura que me acompañe hasta que mis chavales se despierten y comience la algarabía del desayuno.

Qué bueno es poder salir a la terraza a dejarse bañar por el sol de invierno, jugar a las construcciones, hacer rodar los coches de juguete, cantar a voz en grito "Wincy la araña" y "Campana sobre campana" aunque ya no sea Navidad...

Qué grande es poder crecer a pesar de las adversidades hasta acabar olvidándolas, hasta darnos cuenta de que todo el dolor que sentimos no fue más que el producto de unos roles aprendidos y nunca cuestionados, el espejismo de una percepción...

"Cuando sanamos algo para nosotros mismos, lo sanamos para el mundo". David R. Hawkins.

Feliz domingo a todos.

domingo, 4 de enero de 2015

Proyectos

El año pasado me propuse realizar tres proyectos. Los apunté debidamente y, junto al nombre de cada uno, anoté la que pensaba que debía ser su fecha de realización. De una forma sencilla y poco exhaustiva fui desglosando los pasos a seguir para completar cada una de las acciones. En el caso del tercer proyecto no apunté nada, dado que lo que dictaba mi corazón con cautela lo iba reprobando mi pensamiento a patadas. El primer proyecto me parecía demasiado difícil de completar; el segundo casi ni sabía por qué me lo había propuesto, y el tercero lo deseaba con ahínco pero me imaginaba que no había posibilidad de realizarlo.

Ha pasado un año, un año en que he puesto patas arriba todo mi sistema de creencias a base de lecturas, experiencias, preguntas y respuestas que muchas veces no sabía cómo ni de dónde venían, pero cuya estela seguía aunque solo fuera por ver adónde me llevaban...

Efectivamente y como me temía, no he completado el primer proyecto.

Elementalmente, al carecer de motivos, ni siquiera he iniciado el segundo.

No obstante, el tercero, el que casi no iba a llegar ni a nombrarse, lleva varios meses gestándose y en unos días llegará por fin a realizarse.

¿Adivinan de qué se trata?

sábado, 3 de enero de 2015

Vida nueva

Reaparezco tras otra prolongada deserción, con un claro complejo de ausente y recriminándome internamente el haber abandonado este espacio por tanto tiempo. Siempre es igual, no hay por qué sorprenderse. Siempre me voy y vuelvo a horas intempestivas, cuando al fin consigo darme permiso para escapar de las urgencias cotidianas y salir a respirar aire fresco en el alféizar de esta ventana, viendo pasar de lejos a los transeúntes, con el secreto deseo de entablar con alguno de ellos una buena conversación. Espero, como siempre, que esta vez sea para quedarme. Este es mi único propósito de Año Nuevo como tal, puesto que para mí, como para muchos docentes, el año de verdad empieza en septiembre. Lo de enero es un balance nada más. Y sobre el dicho "Año Nuevo, vida nueva", solo decir que la vida se renueva cada día, cada hora si es necesario, puesto que es la voluntad y no el calendario la que la recompone y nos mantiene agarrados a ella. 



Bienvenidos a todos los que pasen por este espacio. 

Felices propósitos y feliz estar en la vida por muchos años. 

Abrazos virtuales. 

jueves, 27 de febrero de 2014

La mente contraataca



Zen Tarot Card

Tras seis años y medio escribiendo este blog y con más ausencia que presencia en estos lares últimamente, no sé si lo que he vivido ha sido una evolución o una involución, puesto que aprendo y desaprendo a tal velocidad que hay días en que despierto llena de convicciones, aunque con una contradictoria sensación de vacío espiritual. Es como si mi mente se estirara hasta no dar más de sí y de pronto comenzara a tirar el excedente por la borda, a aligerar lastre a costa de dinamitar todo supuesto. Las esquirlas que saltan por los aires se me clavan en los ojos, me ciegan y me confunden; así, con toda premura, le pongo el chaquetón a Roberto, lo tomo de la mano y salgo a la calle luchando contra la asfixia, dejando tras mis pasos un rastro de inquietudes palpitantes, de preguntas sin respuesta que avispean junto a mi ventana esperando mi regreso, para enredarse de nuevo en mi pelo e insertarse en mi cerebro, dispuestas a interrumpir mi sueño una madrugada más.

La mente contraataca con sus miedos, con sus dramas, con sus culebrones y sus cataclismos miserablemente elaborados; el ego se descubre como una figura terrible y temible; bajo los pies se va desgarrando, lenta e implacablemente, envuelta en un magnetismo hipnótico, una fosa inescrutable: el abismo del ser.

¿De qué estará hecha la voluntad, que es quien todo lo mueve? No necesita un mundo para accionar la mano y hacerla alcanzar el interruptor de la luz. De pronto se hace el día, una mañana ficticia, recreada en una habitación, a las cinco de la madrugada. Las sombras son absorbidas por manos invisibles ocultas bajo los muebles. La mente se evapora súbitamente y la cacharrería que sirve de soporte a sus artimañas se esparce por el suelo, con más ruido que daño, con un estrépito que se apaga al momento. El ego se encoge dentro de su traje hasta hacerse un niño, que aparta de una patada las inútiles vestiduras, corre y juega desnudo hasta cansarse y acaba durmiéndose en un rincón, con su máscara como lecho, sin ser vencido ni vencedor. El reloj mastica las horas como un chicle interminable, un bocado que no alimenta, tan solo se limita a dar sabor.

El auténtico amanecer llega en su momento, a su manera, con su aurora, sus pájaros, su brisa y sus heladas, su horizonte anaranjado y sus últimas estrellas retenidas en el cielo como regalo para los ojos que se atrevan a ver. No hay más que subir la persiana, abrir la ventana y dejarse arrastrar con todos los sentidos al momento, a la vida que reclama su propia presencia en este cuerpo animado pero inerte, en esta carcasa oxidada de miedos, limitaciones, resentimiento y desconfianza.

Es de día, aunque no para todo el día. La noche regresará. La mente ensaya su próxima función. El ego recupera fuerzas y prepara su nueva transmutación en terrorífico caballero. Nada nuevo. A fuerza de repetir tantas veces el mismo número, ya nos vamos conociendo. Esta noche volverán, revolverán la habitación con sus devenires y artefactos de tramoya. Representarán su comedia a la hora señalada en un reloj tan falso como la magnitud a la que representa. Hasta que la luz se encienda.




Fuente imagen: http://www.concienciadeser.es/oraculo/tarot_osho_zen/7.html

viernes, 30 de agosto de 2013

¿A quién se le ocurre sufrir?

Ayer estuve a punto de tirar la toalla. Con eso lo digo todo, sin necesidad de elucubrar sobre las razones que me llevaron a ello. Cuando se llega a una situación crítica, lo más operativo es dejar de indagar en el porqué y empezar a trabajar en cómo salir de ella; y una vez que se sale, la siguiente acción es preguntarnos qué hemos aprendido.

Mis últimas investigaciones me instan a no dejarme engañar ni por mi personalidad ni por mi mente. Resulta que ninguna de las dos ejerce un verdadero poder sobre nosotros puesto que son producto de un conjunto de experiencias del mundo que hemos ido almacenando (a veces, no sabemos muy bien cómo) desde que nacimos y que constantemente interfieren en nuestra identidad, atrofiando nuestras creencias, valores y nuestra conducta.

Es decir, que si de golpe lo acusan a uno de ser excesivamente pesimista y uno sufre y se calla porque cree que lo es, en principio ninguno de los dos tiene la verdad de su parte, puesto que ambos han actuado desde un conducta reactiva, con una limitación de sus capacidades y unas creencias polarizadas. A su alrededor, como satélites, pululan los miedos de cada cual, recién salidos de la caja del inconsciente, redecorando el presente con experiencias del pasado y rompiendo los puentes de acceso al futuro con descarnada crueldad.

Los ejemplos no son más que ejemplos; acotarlos sirve para no perdernos en el exceso de datos. Ese es otro problema al que nuestro cerebro se enfrenta constantemente: la sobrecarga de información que procesar, muy a menudo en "modo multitarea"...

La cuestión es que casi llego hasta ahí, hasta el punto exacto de claudicación ante lo que me parecía evidente: no era lo suficientemente buena en ___ , no servía para ___ , no podía ___, no lo conseguiría.

Me tomé dos copas de Lambrusco durante la cena. Con eso y con varios capítulos de la tercera temporada de Breaking Bad entendí en un instante cómo la gente llega a caer en las adicciones, no sólo a sustancias, sino a sentimientos, a creencias, a situaciones e incluso a personas tóxicas. Cómo llegamos a engancharnos al dolor, a ser adictos a él y a pedir cada vez más porque nos creemos que es el precio de la vida, la cuota de una felicidad efímera que no llegamos a reconocer cuando se da porque la imaginamos tan grande, tan cargada de oropeles y tan exultante en su pedestal, que no nos damos cuenta de que en realidad estamos adorando un ídolo en nuestra imaginación.

La auténtica felicidad es grande por su pequeñez. Está dividida en tantos fragmentos que no es fácil reconocerla pese a que nos rodea por completo, como motas de polvo en el aire que respiramos y que se cuela dentro de nosotros, alimentándonos en muy pequeñas cantidades sin llegar nunca a saciarnos. Porque la clave no está en saciarse de felicidad, sino en satisfacerse con ella.

Hoy me levanté temprano a dar lo que para mí es un paso de gigante en mi relación con el dolor que mediatiza mi visión del mundo. Para el mundo probablemente será un paso muy pequeñito. Hoy me levanté, pensé, escribí y lo que escribí lo puse en el afuera. Me expuse al mundo con sus luces y sombras, dispuesta a recibir sus caricias y sus bofetadas. Hoy me levanté, simplemente me levanté, y anduve desde la apatía hasta la aceptación, con una mochila cargada de dudas y otra de obligaciones, con un saco de urgencias y otro de deseos, sin saber en qué momento aguantar uno y arrastrar el otro. Hoy me levanté. Me levanté como siempre he hecho.

Porque siempre acabo levantándome.

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Nota: en un momento determinado, mientras escribía esta entrada, me vino a la cabeza esta canción de Coldplay que siempre me ha levantado mucho el ánimo. Decidí escucharla para inspirarme y encontré en YouTube el videoclip con la letra. Para mí ha sido todo un descubrimiento, puesto que no lo había visto y la letra no la conocía. Refleja exactamente cómo me sentía ayer y los motivos por los cuales sufría. Invito a todos a escuchar la canción, a ver el vídeo y a disfrutar de la letra, porque las tres son verdaderamente inspiradoras.

martes, 27 de agosto de 2013

Me arranco las gafas.

Tengo tres problemas:

1. Veo todos y cada uno de los impedimentos que existen para que las cosas se lleven a cabo.

2. Veo todos y cada uno de esos impedimentos con el mismo tamaño.

3. Veo todos y cada uno de esos impedimentos y no soy capaz de hacer nada.

A estos tres problemas los llamo "problemas" porque ni los he resuelto ni sé cuándo los voy a terminar de resolver. En el camino estoy, y sé que he de pasar más tiempo en el camino que en la meta, de manera que no me queda otra opción que seguir caminando.

Ayer me reí con un alumno porque le hice una pregunta y él soltó una batería de respuestas incorrectas a las que yo me limitaba a responder con un "no" y una leve sonrisa. En ese instante, el chico se pasó la mano por la cabeza como si intentara extraerse la respuesta con sus propias manos y me dijo: "Sé que la respuesta correcta es la que yo no estoy pensando". En ese momento cruzamos una mirada y nos reímos los dos. "Efectivamente", le respondí, "eso pasa porque a veces necesitamos quitarnos de encima todas las respuestas incorrectas porque debajo de todas ellas está la correcta". Me dirigí a la pizarra y lo animé: "Vamos a vaciarnos de todas las respuestas incorrectas, así llegaremos hasta la respuesta correcta que está debajo".

Así se desarrolló el resto de la clase. "¿Qué tipo de subordinada es?; ni idea; ¿sustantiva? No; ¿por qué? Por el tipo de nexo; ¿adjetiva? Tampoco; ¿adverbial? Sí; ¿por qué? Porque el nexo es para que, indica finalidad... ¿Y este sintagma? Complemento directo; ¿cómo lo sabes? Porque se puede sustituir por lo; ¿algo más? Sí, es un sintagma nominal; ¿y qué otros tipos pueden aparecer?...etc

Fue divertido emborronar la pizarra con todos los razonamientos posibles e ir tachándolos uno a uno. La morfosintaxis nunca ha sido mi debilidad, pero debo confesar que ayer me lo pasé bien con ella; acabé diciéndole a mi alumno que el verdadero valor de ese tipo de análisis radicaba en que el lenguaje estructura el pensamiento y que sabiendo operar con el lenguaje, aprendería a operar con su cerebro para trazar soluciones a los problemas de su día a día. Creo que el chico salió de clase bastante satisfecho.

La simplicidad en el planteamiento de los problemas tiene que conllevar necesariamente simplicidad en las soluciones. No obstante, el número de implicaciones que atraviesan cada planteamiento es lo que hace que las piedras en el camino se conviertan en muros y que esos muros nos acaben paralizando, porque se erigen por todas partes, impidiéndonos seguir adelante porque, para empezar, ni siquiera tenemos perspectiva en ese momento para saber dónde estamos.

No sé si mis problemas están en mis ojos o están en las gafas con las que miro el mundo, o si esas gafas están tan enquistadas en las cuencas que se han convertido en unos nuevos ojos que me dejarán ciega si intento arrancarlos. Nuevamente veo todos y cada uno de los impedimentos que existen para que las cosas se lleven a cabo; nuevamente los veo con el mismo tamaño pero con la salvedad de que hoy, pase lo que pase, sí que voy a hacer algo. Cuando se atrofia un sentido, se agudizan todos los demás, y ya he decidido arrancarme las gafas.