31 semanas y 6 días. Sólo quedan 57 días.















Me despierto temprano, con pesadez en el cuerpo, la cabeza mareada y muchas ganas de ir al baño. Resueltas estas cuestiones, preparo el desayuno, sin tanta ansia ahora como en los meses anteriores. Con lo temprano que es y el calor que hace, o el que yo tengo...

Repaso mental: qué falta en la canastilla, qué falta en mi bolso del hospital, qué libro me llevaré, también pondré galletas y frutos secos por si hay hambre... y no es que a estas alturas me intimiden los hospitales ni muchísimo menos. Un vistazo a la habitación: aún quedan cosas por organizar, prendas sin planchar, ropita minúscula sin colocar en los cajones.

Tu nombre está elegido desde hace mucho tiempo; me molesta que me pregunten si ese será el definitivo o lo cambiaré a última hora, y es que no veo por qué habría de cambiarlo (¿los demás sí?).

No puedo salir a la calle sin que gente conocida o desconocida me pregunte por todo lo que se le ocurra preguntar.

Me falta el aire al subir las escaleras. Me aprietan algunas camisetas. Me agacho con dificultad. Me peleo conmigo misma porque quiero hacer todo lo que hacía antes y tardar el mismo tiempo. Me reconcilio al cabo de un rato, me lo tomo con más tranquilidad y hasta me siento en el sofá con las piernas en alto a leer un buen libro mientras el suelo se queda sin barrer. Sólo puedo fregar de lado y sentarme de lado a la mesa del ordenador, ya no conduzco ni hago la compra: una especie de almohadón redondo y duro se interpone ante cualquier superficie, ocupando su espacio y haciendo notar su presencia.

Y yo que siempre había recogido todos los tópicos, que me había fabricado una coraza con ellos, me veo ahora sucumbiendo a la felicidad, acariciando a todas horas a través de mi piel a ese ser que ensaya actos reflejos desde mi interior y cambia de postura cuando menos me lo espero. Me miro mil veces al espejo, como si ese ser pudiera devolverme la mirada. En la realidad le he puesto nombre y en la imaginación le he puesto cara. Pienso en cómo será todo cuando su olor invada la casa y sus grititos le conviertan en el centro de todas las atenciones, en su piel amoretada que con los días cambiará de color, en esa cabecita cuyas dimensiones sólo he podido constatar a través de un monitor. Dentro de mí hay 1650 gramos de vida.

Y no puedo sino darle las gracias por presentarse sin avisar y obligarme a ordenar mi mundo y mi vida, gracias por detener mi locomotora y hacerme caminar a velocidad humana, gracias por ayudarme a priorizar y constatar que todo es menos importante que la propia vida.


11 comentarios:

GINEBRA dijo...

Qué guapa se te ve con tu barriguita en el Palacio de Carlos V en Granada, qué chulo el sitio!
Los últimos días son un poco estresantes, todos pendientes de la llegada del rey/reina de la casa.
Si "no nos vemos", que tengas mucha suerte y que todo vaya bien. Recuerda que vivimos en un país con protección sanitaria y desarrollado, tenemos la suerte de parir con todos los recursos a nuestra disposición, cosa que otras mujeres del mundo no tienen.
Todo saldrá de maravilla.
Besos

Luisilla dijo...

Ay mi gordita! ni te cuento la de veces que he intentado pasar entre dos coches y no he podido!!! ya queda poco... bss!

Simplemente yo misma dijo...

¡¡Que palabras más bonitas¡¡
Te deseo lo mejor en esta recta final de tu embarazo y dos meses pasan en na, ya veras...

maria jesus dijo...

Disfruta cada segundo , es irrepetible.
Hay un libro muy divertido y práctico que se llama: " Como no ser una madre perfecta", da buenos consejos para no amargarse con tonterias.
Todo irá muy bien. Me quedo asombrada de como son ahora los partos cuando veo a mis hijas, te diría que son casi aburridos, con la epidural y eso.

Un beso fuerte Laurita.

P.D. Nació mi nieta nº 13 esta semana, se llama María

Anónimo dijo...

Que guapa se te ve,y que bonitas palabras.Drisfuta cada segundo ahora que esta dentro de ti y despues cuando lo tengas en tus brazos,esto es lo mas bonito que nos ha dado la vida.Un beso
Mari Cruz

Encarni dijo...

Me ha emocionado leerte, Laura. Será porque pienso que algún día me podrá tocar vivir algo como lo que estás viviendo tú ahora (o me gustaría vivirlo alguna vez) y me lo imagino así, como lo cuentas. ¡Qué bonita experiencia tiene que ser! No creo que haya en la vida algo igual. ¡Ánimo! Y que siga esa ilusión en ti hasta el final. Saludos.

Barbara Est dijo...

Estás guapisima!!!
Y ya casi en la recta final.
Un beso enorme!!!

montse dijo...

Hola,Laurita,llevo siguiendo tu blog hará un año...Bueno, no me he atrevido a escribirte por aquello de "no saber escribir",parafraseo,sensibleseo,invento,faltortografieo,..ufs!.Pero me encanta leer, eh?jeje...Intenté hacer primero de Filología Francesa y todo.Bueno, yo queria preguntarte acerca de unos versos, de si están bien escritos en cuanto a métrica para que sean octosílabos, la rima es igual...Y, felicitarte por tu embarazo, yo tengo un niño de casi dos añitos y ...,es, mi motorcillo.Mi referencia,mi aliento.Sobre todo ahora que,he aprendido a disfrutarlo sin que cositas que no están a mi alcance empañen la experiencia...,de la vida en creación.

José Antonio del Pozo dijo...

Muy bien escrito, qué bonita cadencia de palabras y sensaciones, estás muy guapa. Animos y suerte

fernando de arnáiz núñez dijo...

Laurita : ¡¡Que linda y guapa está tu escritura y cara !!.
No me dejó Blogger visitarte en mis diversas ocasiones, trás tu visita.
Te diré que se lo he pasado a mi nuera gadita, que está de cuatro meses y me quiere hacer abuelo a mis años.....para que vaya aprendiendo.
Bonita foto en el palacio de Carlos V de Granada...integrado en el conjunto de la Alhambra(hay a quien no le gusta...esa invasión cristiana..).
Mi sobrina Chicha es una de la jefas técnicas de la Fundación de La Alhambra y Generalife.
¡¡ÁNIMO, SE TE VÉ MUY BIEN, YA FALTA POCO!!
Saludos y besos, incluido ese bebé con nombre.
Fernando

La sonrisa de Hiperión dijo...

Espero que la cosa vaya estupendamente...

Saludos!