Me levanté relativamente temprano dentro de lo que cabe en este desorden gestacional que, más que dormir, me hace hibernar. Desayuné relativamente poco, también dentro de lo que cabe en esta confusión que las embarazadas experimentamos entre el comer por hambre, el comer por deseo y el comer por pura ansiedad. Conseguí arrancar el coche al tercer intento (dando gracias porque parece que sobrevivirá a este invierno) y me encaminé hacia la comisaría más cercana (50 kms). Llegué veinte minutos antes y sin perderme (¡Oh, milagro!) y no tardé más de media hora en renovarme el DNI (ventajas de la cita por Internet), además gratis (por no tenerlo caducado). Después me encaminé al instituto para entregar los últimos partes de baja y despedirme de los compañeros, dado que mi periodo de trabajo allí ya ha finalizado (aunque siga de baja, ahora tendré que tratar directamente con Delegación).
Llegué a las doce menos diez, en pleno cambio de clase y sufrí en toda regla un acoso y derribo (femenino) en mitad del pasillo mientras mis ex-alumnos de cuarto de ESO me miraban perplejos (¿Esta qué hace aquí?, ¿es que vuelve?). En diez minutos nos despedimos todos apresuradamente, besos por doquier, mi teléfono apuntado en el pico de un folio apoyado en la pared, mucha suerte, gracias, igualmente, cuando nazca el bebé lo tienes que traer, claro que sí, faltaría más, gracias, un beso, hasta pronto, adiós.
Ya en los despachos se repite la operación con el Jefe de Estudios, la Vicedirectora, el Secretario y el Dire, mi improvisado comité de despedida.
A la vuelta me despido del conserje y le entrego mi llave de clase. Me despido también de Gonzalo, siempre con su bata blanca y siempre al servicio de los alumnos de Educación Especial (su trabajo es acompañarlos y atenderlos en todo momento, y no sólo lo cumple con creces, sino además, con un envidiable buen humor).
Cada vez que dejo atrás un lugar de trabajo, siento que dejo atrás una etapa, pero esta en particular ha sido tan corta y tan extraña que no sé cómo calificarla. Lo bueno que tiene la itinerancia es que conoces a mucha gente y que aprendes a hacer las cosas de muchas maneras, pero luego llega el momento (para mí, tremendamente engorroso) de las despedidas y, como decimos aquí, te lo tienes que comer con papas.
Esta despedida no me ha afectado tan profundamente como otras, más que nada, porque en un mes de trabajo no te da tiempo a conocer mucho a la gente. Hay personas de las que me voy a acordar bastante porque me dieron muy buenas vibraciones en su momento y pienso que podría haber resultado muy interesante relacionarme con ellas. Pero bueno, ahora hay algo más importante en juego que el trabajo y es esta Lentejita que cada día crece más y da más señales de ser muy, pero que muy peleona.
Después del verano sí que habrá que ponerse las pilas sin más remedio. Volveré al trabajo (destino: ni idea), volveré a opositar (temario posiblemente nuevo, examen más difícil, menos plazas) y me las arreglaré para sacar adelante mi hogar y cuidar de mi bebé. Esa sí que va a ser mi "cuesta" y no la enero. Sin embargo, algo me dice que aproveche estos momentos para recargar las pilas y adquirir fuerzas, porque todo va a cambiar, desde luego, pero a otro panorama mucho más interesante.
Nota: aunque lo siga llamando Lentejita, aún no sabemos si es lentejo o lenteja.
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8 comentarios:
Nena... ya verás que maravillosa es esta etapa... Agotadora, pero increible. Yo cada vez que lo miro pienso en la suertre que tengo y no puedo dejar de sonreir...
Tengo que llamarte para que me cuentes con detalle que tal vas...
Abrazos,
Hola Laurita.
¡Enhorabuena!
Yo también he estado un tanto desconectado y falto de tiempo y me había perdido varias entradas tuyas. ¡¡Y me había perdido el notición!!
Pues sí, mi consejo es que cargues pilas y disfrutes esta maravillosa etapa. Relájate, porque aunque parece que todo va a ser muy complicado y muchos los cambios, luego es más fácil de lo que se piensa.
Un abrazo fuerte
Enhorabuena por lo que está viniendo y por lo que tiene que venir.Dicen que el tiempo coloca a cada persona en su sitio, y estoy seguro de que algún centro escolar tendrá la fortuna de contar contigo por el tiempo que desees y no por el tiempo que te toque.
Un saludo y a cuidarse.
A mi me pasa igual, no cambio demasiado de trabajo, pero es más que posible que en aproximadamente un mes esté viviendo lo mismo: recoger mesa, ordenar documentos, y despedidas..
Ainss.. y no solo en eso se parecen nuestras vidas ahora ;)
Besos
PD: y tampoco puedo tomar té
Cambiará cambiará y mucho, ya puedes ir descansando mientras puedas ja ja ja
Suerte en el trabajo.
Besos tremendos
Debe de dar penita despedirse de las personas con las que has estado trabajando ¿verdad? en un par de años yo estaré ahí, como tú, a ese lado. En el lado del profesor!
Enhorabuena por tu lentejita. Que siga creciendo más y más.
Laurita:
Con éste y apresurado comentario pretendo ,como te dije, contactar contigo para devolverte tu visita.
Veo que he leido muchos libros de tus lecturas ,lo que me congratula , como la trilogía de Millenium , de la que existe un sucesor de sus autocríticas desmitificadoras suecas , creo que es un tal Karl Larsson, así como te recomiendo "Contra el viento del norte" y su segunda parte "Cada siete olas" de Daniel Glattauer ,vienés,...romanticismo puro por e-mail ,muy del momento, de la que existen dos tercios de una tercera parte escrita que vá a editar la viuda, tambien escritora, completándola.
He de comentarte que G.A.Bécquer está emparentado con la rama de mi familia sevillana, los Arnáiz Bécquer.
¡¡Ánimo, en tu profesión!! , tengo varios familiares directos y políticos , así como amigos profesores y escritores , como Enrique Montiel Sánchez, ahora en Cádiz como asesor del Bicentenario de la Pepa de 1812 de la Alcaldesa de Cádiz, Manolo Cubero Urbano, ambos andaluces, y mi hermana Macmen en San Fernando-La Isla de León, y otras primas profesoras de Institutos en Ferrol y La Coruña y otros amigos en Lugo.
Todos unas excelentes personas y con una profesión muy importante en la Educación y futuro de nuestros herederos del mañana, que esperemos sea mucho mejor...
Tengo tres hijos, ¡¡ENHORABUENA!! por esa lentejit@, ¡¡Cuidaros los dos, es lo Principal!!.
Saludos cariñosos.
Fernando
Deseandote todo se vaya ubicando en su justo lugar y dandose las buenas noticias a su debido tiempo.
Cariños
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