Motivación (I)




El concepto está claro, pero ¿y el significado?

¿Qué es lo que nos motiva? A una pregunta tan abierta corresponde una respuesta vaga. ¿Qué es lo que nos motiva para hacer tal y cual cosa? Pues a tí te motivará una cosa y a mí, otra. ¿Y qué es lo que me motiva a mí para hacer "x" que se diferencia de lo que a tí te motiva para hacer "y"?

El café de hoy lo hemos tomado en medio de tales elucubraciones. Obviamente, no hemos llegado a ninguna conclusión (no es que hayamos llegado a alguna que no nos haya gustado y la hayamos desechado, no, es que no hemos llegado a NINGUNA).

Siendo como soy, profe de Secundaria, es de vergüenza que no sepa trazar un camino más o menos preciso entre el enigma y la solución, porque el tema de la motivación en el campo de la enseñanza es el puntal en el que todo se sustenta. Si no hay motivación, ¿por qué enseñar?

Porque ya no hablo sólo de los alumnos; hablo de los docentes, de las familias, hablo en general de todo el entramado que rodea a la persona a quien se le está intentando imponer un aprendizaje.

(PAUSA: A la hora de redactar este párrafo, "imponer" es la única palabra que me sale..., y me chirría, de verdad, ver escritas juntas palabras como "imponer" y "aprendizaje", porque no casan de ningún modo: aprender sirve para hacernos libres, ¿no es una paradoja que esa libertad se logre por obligación? Y, sin embargo, no me sale otra palabra, o al menos, no hoy, aunque no se trate de un día especial).

Y cuando hablo de todo esto, hablo de agentes, hablo de elementos que intervienen y modifican la realidad, de modo que todos, docentes, familia, entorno en general, somos alfareros que damos forma a un trozo de arcilla, lo modelamos cada cual a su manera y lo ponemos en funcionamiento como una pieza más de la sociedad.

(PAUSA: Y todo esto viene porque una amiga me cuenta que no sabe qué hacer para que su hijo haga los deberes y estudie a diario...)

Luego entonces, para que ese trozo de arcilla pueda realizar su cometido, tiene que dar muestras de estar vivo, tiene que reaccionar a los estímulos que le ofrecen las distintas manos por las que va pasando.

Pero, ¿qué pasa cuando el trozo de arcilla permanece inerte, insensible a nuestros ansiosos zarpazos? No podemos decir que no sirve y lo tiramos. No se puede tirar a un ser humano.

Redoblamos esfuerzos, pues, en eso que llamamos "motivación". Y ahí diluvian las preguntas: ¿a quién motivar?, ¿cómo y con qué se motiva?, ¿cuándo hay que hacerlo?. La primera y la última cuestión se resuelven casi solas: todos tenemos que estar motivados, siempre. Pero el "cómo" y el "con qué" están sujetos a tantos supuestos que su estela se pierde en el horizonte, porque vivimos en un momento en que ese "con qué" sólo parece llenarse con objetos materiales y cada vez queda más desfasado algo tan honesto y sencillo como el afán de superación o el mero gusto por hacer las cosas bien hechas, o al menos, mejor de como las estamos haciendo.

(PAUSA: Me pregunta mi amiga sobre las motivaciones que yo tenía para estudiar cuando era pequeña. Contesto automáticamente: "porque me gustaba". Replica mi amiga: "pero tendrías algún reconocimiento, algo que te hiciera motivarte para estudiar... Tras dar algunos rodeos, acabo contestando (estúpidamente) que una de las cosas que más me gustaban era acertar las respuestas de los concursos de la tele. En realidad, podría decir que estudiaba porque quería ser profesora (desde niña fue mi ilusión), porque quería ser independiente (era pequeña para entenderlo con esas palabras, pero esa era la idea), porque me gustaban los niños (¡siendo yo niña!), aunque supongo también que eso fue de algún modo lo que me inculcó mi entorno ya que, pese a que no tenía familia ni conocidos que hubieran ido más allá del Graduado Escolar, siempre se entendió que estudiar era el camino a seguir, y superar una carrera universitaria, el máximo de los logros).

Entonces, ¿qué es lo que nos motiva hoy?, ¿acumular todo lo material que puedan abarcar nuestros brazos?, ¿explotar hasta la extenuación la ley del mínimo esfuerzo? (porque creo yo que hasta de hacer lo mínimo tiene alguno que acabar cansándose).

Antes de que esta disertación de sobremesa se convierta en una "Meditación del Quijote" al estilo de Ortega y Gasset, me retiro, dejando la cuestión, o las cuestiones, en el aire.

Ya seguiremos.





1 comentarios:

Simplemente yo misma dijo...

Yo creo que lo que nos motiva puede ser muy variable porque puede estar influido por multiples factores internos (por ejem: el ánimo, que tengamos sueño, hambre, que estemos nerviosos o relajados) y externos (por ejem:las personas con las que convivimos o trabajamos, el ambiente sea tranquilo, estresante o ruidoso, el tiempo soleado o frio y lluvioso)
En el caso de los niños y adolescentes, cuyo caracter y personalidad se está formando, quizás lo que más les influya es el "pequeño mundo" que les rodea (sus amigos, sus padres, sus vecinos)y por su inmadurez a veces hacen lo que ven que hacen los demás.
Yo cuando era pequeña, no puedo decir que estudiara porque me gustaba(bueno..las matematicas si que me gustaban mucho y son los primeros deberes que hacía siempre), simplemente estudiaba porque es lo que me enseñaron en mi casa y veia a mis hermanos hacer lo mismo y en el colegio, las amigas que tenía también estudiaban, pero quizás si en mi casa no me hubiesen inculcado el hábito o mis amigas hubiesen sido mas vaguillas, pues yo lo habria sido también (quien sabe ande...)
Yo no soy docente, pero entiendo que "lidiar" con algunas generaciones de estudiantes de hoy en día, debe de ser harto de difícil, porque si ellos están desmotivados, es normal que al profe se le quiten las ganas.
Yo creo además es la propia familia la que tiene que ayudar a motivar a sus hijos y no dejar esto como una obligacion para los profesores.
Muchos niños y adolescentes (y adultos que en su día lo fueron) de hoy en día, han tenido y tienen la vida "muy fácil", tienen de todo sin costarles nada y sus padres no les hacen apreciar el valor de las cosas, por eso no sienten la necesidad de hacer nada, salvo vegetar ¿para que se van a esforzar si tienen lo que quieren igual?.
Gracías a Dios, yo creo que todavía una inmensa mayoría, tienen aspiraciones, estudian , compiten en deportes, etc.. y sueñan con ser de mayores algo en la vida.
Mi sobrina de 11 años quiere ser de mayor profesora. Lo que me hace gracia es el por qué....La tia dice que asi tendrá las mismas vacaciones que los niños...jiji...no es lista ni na..
Bueno y fin que me enrollo como las persianas

Un saludo