Necesito quejarme.


El próximo lunes tengo la segunda parte de mi examen de oposiciones: la defensa de la programación didáctica.

La defensa, qué palabra tan grande; sin encerrona este año (palabra inquietante), porque tengo informe (la superpalabra, la que todos ansían y, por ansiarla, la critican si están desprovistos de ella). Esto de las oposiciones es un mundo aparte, un mundo que enloquece. A fuerza de nadar entre decretos (unos reales y otros plebeyos), sortear competencias, mudar interlineados y contar las páginas para que sumen 60 sin la portada; en fin, tras estas y otras fatídicas actividades, una se va sintiendo progresivamente excéntrica, a la par que idiota. Los opositores hablamos otro idioma, un batiburrillo de exabruptos legales entremezclados con fechas, plazos, urgencias. La plaza nos espera al final del camino. Es que, no lo he dicho, todo esto lo hacemos por la plaza.

Este sería el momento idóneo para entregarme a jugosas elucubraciones sobre la naturaleza de esta plaza y el poder que su atractivo ejerce sobre los titulados universitarios que un día decidieron convertirse en profesores (como soñar es gratis..., como de ilusión también se vive..., como hay que tener una meta...)

Pero hoy estoy pragmática.

Tras este proceso cuya culminación pronto llegará, hoy sólo me queda cerebro para pensar que vale, que presentarse una vez está bien, y más de una, si no apruebas, si lo haces mal, si has demostrado que no vales.

Pero cuando te pasa lo que me pasó en 2008, y después te pasa lo que me ha pasado en 2009, pese a lo que pasó en 2007 (no voy a poner enlace), una empieza a sentirse un poco hastiada, además de confusa e incluso gili.

Que quede claro que esto es sólo una pataleta. Necesito quejarme.

4 comentarios:

Luisilla dijo...

Di que si, quéjate todo lo que quieras!

Inés dijo...

No sabes cuánto he pensado en ti.

Te entiendo perfectamente. A por ELLA!!!!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Espero que te haya salido genial...

Saludos y una abrazo.

Luis y Mª Jesús dijo...

No puede ser lo del 2008!!!.
Estoy de oposiciones hasta el mismísimo moño. Hace unos días le dije a Carmen (la 4ª) que en las comidas no se hablaba de oposiciones. Si tengo que pasar los 7 años que suelen durar con esta murga me va a dar algo. menos mal que el mayor nunca habla de la oposición en las horas libres.
Es cierto que los opositores sois especímenes extraños. Me aalegro de haber vuelto a la normalidad.
¡Animo, esta vez saldrá genial!. Te sobran palabras para "defenderte".
Besos