
Tenía razón Angelita, este libro es demasiado inteligente para asimilarlo de una sola lectura. Lo llevaba por la mitad, a trompicones (como todo lo que emprendo últimamente). Anoche - insomnio - me levanté a la una y leí hasta las tres. Absorbí el libro, prácticamente. A las cuatro volví a levantarme y aguanté casi hasta las cinco. A las nueve y media de la mañana, amanecí con un intenso dolor de cabeza y volví a engancharme. Entre unas cosas y otras, a las tres y media lo finiquité.
No sé lo que voy a leer ahora, pero espero que no sea tan... fuerte.
(Dice Angelita que el cine le ha arruinado la vida; a mí me la ha arruinado la Literatura).
Algunas ideas profundas:
- Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar, enseñan a los que enseñan, y los que no saben enseñar a los que enseñan, se meten en política (pág. 56).
- ¿Quién cree poder hacer miel sin compartir el destino de las abejas? (pág. 262).
- Pues el Arte es la emoción sin el deseo (pág. 227).
No voy a negar que, en ciertos pasajes, resulta insoportablemente pedante, pero merece la pena leerlo.





3 comentarios:
Comparto tus palabras!
Me encantó, y quiero volver a leerlo, para seguir asimilándolo!
Besos
A mí me costó engancharme a él, de hecho como comenté en mi blog hasta que no aparece el personaje del japonés, no logré centrarme bien en el libro mismo.
Sin embargo discrepo con Angelita, la película El erizo, me pareció muy bien hecha. La vi en versión original y lloré como una descosida y me dio igual estar rodeada de alumnas y alumnos (fui con una excursión de francés)
Tienes que verla Laura.
Un besazo
llegue de casualidad a tu blog, me gusto mucho, seguiré visitandolo, saludos
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