El niño no tiene culpa


Admito que me está yendo la olla, por decirlo de una manera sencilla y coloquial. Si me paro a buscar los términos idóneos para expresar lo que siento, puede que me pierda y ya no me encuentre, y esta entrada se quede como otras muchas, archivada como borrador.

No puedo archivar lo que siento, y eso que es viernes y es lo que tocaría. Conducir los ciento dos kilómetros que me separan del lugar donde malgasto mi voz y mis fuerzas de lunes a viernes no me han ayudado a calmarme ni a sentirme mejor. De hecho, ni siquiera sé muy bien cómo me siento.

Sé que me estoy volviendo demasiado monotemática con todo esto de la educación... pero es lo que ahora mismo me atañe, y lo que ocupa la mayor parte de mi día a día.

....Yo que sé ni por dónde voy a empezar a contar...

... ¿por los padres a quienes la educación de sus hijos les importa un c****o?

... ¿por los padres que vienen a restregarte que no haces bien tu trabajo?

... ¿por un hatajo de adolescentes completamente perdidos que tienen el valor de irrumpir en una clase a decirte delante de todo el mundo que algo que ha sucedido no es como tú dices que ha sucedido?

... ¿por los padres (sí, otra vez los padres) a quienes, habiendo dedicado horas de tutoría durante un trimestre, habiéndote hecho salir de un claustro para atenderles, aún les queda valor para presentarse de brazos cruzados en el instituto, decirte que llevan esperándote ¡cinco! minutos y que no van a permitir que a sus hijos se les expulse aunque acumulen todos los partes de conducta imaginables porque a ver quién se ha inventado eso de los partes y eso para qué sirve y que, desde luego ellos no van a permitir eso porque no es la solución y hay que buscar otra pero no saben cuál es, y que le digas tú qué es lo que tienen que hacer...?

... ¿por los padres (reitero) que después de semejante filípica te miran con gesto sorprendido y te preguntan: "¿Entonces qué hago, castigarla?" ?

... ¿por los padres (estoy pesadita con el tema) que pretenden que les anotes a los niños uno a uno en la agenda los deberes que tienen que hacer cada día, que les digas las preguntas del examen, que hagas una excepción porque el niño es muy nervioso, que dejes que acumulen n + 1 partes de conducta sin recibir sanción alguna, que los niños no copien, que cinco páginas son muchas páginas para estudiar y sólo tienen ¿doce, trece, catorce, quince? años, que no les riñas por llegar tarde, que charlar es normal y eso no interrumpe la clase, que entonces qué pasa, que los compañeros no hablan o qué, que mi niña no es la única que come chicle, que el otro fue quien la empujó, que eso no es así porque ella le dió una patada, sí, hombre, mi niña no da patadas, y encima usted no le dió permiso para ir al servicio y por eso se enfadó, claro, porque nadie sabía que había que comprar un workbook (y el pobre profesor de inglés jura y perjura que lo dijo antes de Navidad), y que además, eso de los libros, por qué no lo dicen a principio de trimestre, todo de una vez, y no ahora, que no lo traen en la librería y el niño no tiene culpa...

Evidentemente, el niño no tiene culpa.

11 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Los niños solo son culpables de su inocencia.
Interesante blog. Nos leemos.

Saludos...

Inés dijo...

Me parece estar leyéndome a mí misma.

Sí Laurita, hemos tenido una semana parecida.

En fin, menos mal que nos gusta nuestra profesión que sino...

A mí los 100 km de vuelta a casa me valen para ahogar mis penas en llantos, canciones y repasos. Llego a casa -casi- nueva

Luisilla dijo...

Lauri, quizás deberíamos empezar por poner a los padres a estudiar otra vez... mmmm, más que estudiar, deberíamos ponerles las orejas de burros y de cara a la pared, porque realmente, los niños no tienen la culpa, sino ellos.
Estuve cinco años de formadora en un programa de mi ayuntamiento y casi acaba conmigo, y eso que ahí, los padres no tenían ni mu que decir.
Ánimos y no permitas que te traten mal ni que se te suban a la parra.
Un besazo.

Laurix dijo...

Pues sí, tú lo has dicho. Evidentemente el niño no tiene la culpa. Gran parte de las veces, la culpa es de los padres.

Miranfú dijo...

Es que hay padres que se merecen que les tiren un cubo de agua helada para ver si espabilan. Que no todos los niños son unos santos, ni todos son inteligentes ni unos trozos de pan... pero como bien dices, ellos no tienen la culpa, la culpa la tienen sus padres, que en muchos casos los sobreprotegen y creen que el profesor es el malo de la película... es increíble.... antes, por lo menos en mi casa, si me castigaban en el cole y se lo contaba a mi madre, ella siempre me decía que algo habría hecho yo para que me castigasen, y si suspendía algo en algún momento concreto, mis padres me inflaban a deberes extra.... ¿qué clase de generaciones están criando? Miedito me da.

Saludos!

SOMMER dijo...

Labor muy complicada la vuestra, sobre todo por la época que nos ha tocado vivir. Cuando la educación no empieza en tu propia casa, mal asunto....

Mucho ánimo. Abrazos desde el norte

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo.No se donde vamos a llegar,tengo dos hijas y hasta el momento no he tenido queja ninguna de sus profesores.Siempre he intentado ayudar a los profesores en su dificil tarea;pero tengo que reconocer que la mayor me cuenta historias del instituto que me dejan helada.Mucho animo corazon tu estas dando todo lo que puedes.Un beso.Mari Cruz

La sonrisa de Hiperión dijo...

Siempre un lujo pasar por tu universo y beberse tus letras...

Saludos y un abrazo.

Juan Luis G. dijo...

Hola Laurita.

Ser padres es demasiado fácil... o demasiado difícil, según se mire.

Un abrazo

Luis y Mª Jesús dijo...

Haces muy bien en contarlo, tienes que desahogarte.
Ninguno de mis hijos ha traído nunca un parte pero creo que le preocuparía sobre todo lo que le dijeramos en casa.
Es evidente que el modelo educativo permisivo está fallando igual que lo hizo antes el autoritario.
un abrazo

Adijirja dijo...

No. No tiene la culpa. La culpa es de los padres. Ni siquiera de la sociedad. Directamente de los padres. Pades incapaces de asumir sus funciones como tales y que cuando una instancia superior hace lo que ellos no pueden, alardean de que por sus hijos son capaces de "quitarse la vida".