
...y vaya si cumplió con creces lo prometido. Puedo decir (no solamente yo, sino todos los que compartimos aquel derroche de ingenio, versatilidad y..., y..., ¿cómo nombrarlo?, ¿magia?, ¿duende?) que reí, reí muchísimo, como todo el mundo, y que soñé, y sufrí, y me regocijé.
Lo cierto es que quiero describir lo que ví, pero no tengo palabras. No podría decir "qué bonito", porque me parecería vulgar. A Antonio le dije: "no veas qué obra... un puntazo detrás de otro", y me dí cuenta de que esa consideración era mucho más vulgar. No encuentro los adjetivos... ¿sublime? No lo sé.
Muda la admiración, habla callando, como apuntó Góngora.
En un momento determinado, el escenario se sumergió en una inquietante penumbra. El claroscuro barroco. Estamos en un Zurbarán, dijo el Brujo. Y quién dice que la vida no sea un Zurbarán, pensé, mientras volvía en mi recuerdo a un mediodía sevillano, a una aula abarrotada, a una voz exaltada, a punto de caerse del sillón, ¡el claroscuro!, ¡la miseria!, ¡el contraste!, ¡el oro!. Me vuelvo a reir de los "puntazos" del Brujo, el pensamiento se diluye, la risa lo corroe. El trasfondo de crítica social se queda tan al fondo que casi no se aprecia, porque al salir del teatro, a todos nos duele la barriga de tanto reírnos, y nos seguimos riendo, porque sólo nos quedamos con lo bueno. Por la calle, los grupos se dispersan, cada cual recreando en voz alta su "puntazo" favorito. No hace frío, se puede hasta pasear.
Me quedé con algo muy especial. Casi al finalizar la obra, el Brujo señaló un punto en el escenario (él solo, con su trompetilla, su bota de vino, su arca y su banquito, pues aparte de eso y unas velas, no llevaba nada más) y dijo algo así como fíjense en lo que es la magia del teatro, yo les he dicho que miren a una estrella (la señaló, una estrella imaginaria) y todos han mirado. La solución a la crisis está en el arte, está en los teatros.
Lástima que no pueda reproducir exactamente sus palabras. Lo que quería decir es que atender nos hace conocer, conocer nos hace apreciar el arte, y el arte nos hace libres.
Yo soy profesora. Yo, se supone que debería conseguir que se apreciara el arte.
Señalo muchas estrellas en la pizarra, pero no sé cómo hacer que las miren.





9 comentarios:
Es que hay actores que llevan la sangre del sur a flor de piel... La interpretación a su máximo exponente. Que grande el brujo!
Saludos y un abrazo enorme.
Yo me quedé igual de alucinada cuando vi esta obra, por cierto que ya hace algunos años. Pero la sigo recordando con la misma admiración y cariño que tú describes.
Estoy segura que alguien mira esas estrellas que tú escribes, aunque ahora no te parezca.
Yo soy madre y abuela y tampoco se como hacer para que miren las estrellas que les señalo. Cuando lo consigas, pasamelo.
Ojalá viniera a Madrid, no me lo perdería.
Un beso
El arte nos hace humanos y al usarlos libres.
Un Saludo
Me encanta el teatro. Esa sensación de "concentración" que me embriaga, y la capacidad de evadirme de todo si una obra me engancha. Esa obra tiene muy buena pinta. Si viene, seguro que me apunto :-)
"¿Quién dice que la vida no sea un Zurbarán?".Es una frase genial que me va a dar mucho que pensar.
De todas formas no te aconsejo lo de la penumbra para que tus alumnos vean la estrella.
Si va con la obra a Madrid voy a intentar ir a verle.
Un beso
ando en esas con cosas que me quitan el aliento y que no consigo describir.huyen las palabras, siento que las alacanzo.... pero hay cosas...
Es curioso, vi esta obra hace muchos años y me encantó.
Un saludo
La magia del teatro... Tengo unas ganas de llevar a Jorge a escuchar cuentacuentos...!!!!
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